Parecía que la última sombra del año 2011 eclipsaría este apartado rincón musical en el que a veces ando enredando, pero este cuarteto escocés acaba de rellenar de tinta la estilográfica.
Cuando pronuncias su nombre es inevitable que en la memoria colectiva de nuestro país aparezca el nombre de aquel barcelonés empalagoso que triunfaba en el festival de Benidorm allá por la década de los 70'. La portada del disco tampoco invita mucho a la escucha, pero bochornos al margen, este disco es puro eclecticismo, o sea, puro oxigeno.
Su potente primer single Defalut, es una muy buena muestra de lo que contiene este debut, puro experimento de fresco pop, en el que siempre hay una progresión, para no caer en la dispersión e inclemencia, con las que muchas veces bandas de aires renovados nos torturan sin ningún pudor.
Life's a beach bien podría haber sido gestado en California una tarde de verano después de pillar olas en Venice beach. Firewater, podría tener la rúbrica del gran Beck. Hail Bop, con un comienzo estilo Justice, que en seguida deriva a un pop mas liberador y alegre, con unos coros que son clave durante todo el disco.
No es casual que uno de los miembros de Django Django es hermano de otro componente de aquellos The Beta Band, aquella banda beta, que a principios de siglo andaba por caminos sin señalizar, inventando nuevas rutas de intercambio cultural. Así pues parece que se han dado todas las condiciones adecuadas para el lanzamiento de la versión 1.0 de esta nueva banda.
Es un viaje en globo que parte de las islas británicas y que va tomando instantáneas por lejanas tierras de Oriente, África y América. A veces rock a veces pop, a veces analógico y otras más electrónico. Positivismo anárquico y creativo es la esencia de este disco que suena a, mucho, y gusta, todavía más, imprescindible disco del año corriente.
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DREAM'S TROUBLES
Some problems with some dreams
miércoles, 25 de abril de 2012
viernes, 28 de octubre de 2011
BON IVER. Eau Claire, EEUU.
Si a veces pienso que la vida son esos momentos de luz entre tormenta y tormenta, esos momentos en los que la vida corre, como los coches en la noche de la ciudad con cada conductor anónimo dirigiéndose a su secreto destino, mientras que la lluvia, ya en el suelo, no es mas que un mero espectador por el que resbalan todas esas vidas secretas y misteriosas. Entonces me pregunto, ¿y qué pasa durante la tormenta? La respuesta es Bon Iver.
Justin Vernon, es el líder y cantante de esta banda de Wisconsin, que sufrió la “enfermedad del beso” y que al refugio de la tormenta encontró abrigo en una cabaña alejada. En su convalecencia y sin planteárselo mucho, fue elaborando For Enma, For Ever Ago. Jagjaguwar/4AD. 2008. Un disco precioso, preludio de este su último disco homónimo Bon Iver. Jagjaguwar/4AD.2011.
Así pues este imprescindible álbum no es una aparición de la Virgen en mitad de los bosques encantados, sino todo lo contrario, Bon Iver salen a la captura del duende, allí donde pocos otros saben que mora.
La soñadora voz en falsete, dulce y delicada en cada recoveco te espera recogida sobre la copa de un árbol, patio de recreo de esos traviesos duendes. La conversación es una sucesión de certeros sonidos y orgánicas estructuras que te elevan hasta quedarte mirando a los ojos de las propias nubes.
El disco es pausado pero consigue cotas de intensidad que recuerdan a los mejores momentos del postrock más celebrado, sin incidir tanto en la épica pero recreándose más en la sutileza de los detalles instrumentales. Una maravilla de disco hecho para conversar en mucho silencio.
Ahora que llueve ahí fuera y que el frío va a ser el único compañero de las muchas mañanas que un otoño es, solo queda armarse de valor, dar un paso adelante y esperar al Bon Iver.
miércoles, 19 de octubre de 2011
EDWARD SHARPE & THE MAGNETICS ZEROS. Los Angeles.USA
Cierta mañana una niña prodigio me trajo hasta al calor del hogar, Home, el gran éxito de esta banda, una canción de repercusión mundial, una obra maestra del buen rollo, canción que arranca con unos silbidos pegadizos de marcha militar de hippie ejercito hedonista, en cuanto la escuchas estas perdido, pues ya eres soldado defensor del lema de las tropas vencedoras: el que silbe la consigue.
Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, es una banda multitudinaria encabezada por Alex Ebert, este vocalista toma su nombre artístico de uno de los personajes de su propio libro, que como él, ha venido a la Tierra para dispersar la voz de Dios al mundo entero, con ustedes Edward Sharpe.
Para entender un poco a Ebert habría que mencionar a su padre, psicólogo de profesión, quién lo influenció tanto en sus gustos musicales como en su formación espiritual. Escuchar los gritos de los pacientes y andar desnudo todo el día, recibiendo palos y siendo torturado por sus progenitores, no creo que ayudara mucho a ese todavía niño, para su posterior desarrollo.
Así pues adicto a la heroína, se enroló en el llamado 12 Steps program, esa terapia que vemos en las series americanas, donde se reúnen los adictos para abrazarse y darse muestras de apoyo mutuo, como si de hermanos se tratase, vamos como si la droga, esa a la que están enganchados, fuera la madre que los parió.
En parte la desilusión que le supuso su paso por la previsible y poco enriquecedora Ima Robot, banda esclava de la industria musical hizo que Ebert se dedicase a otro tipo de actividades en su vida, como escribir, dormir en un colchón de aire, enamorarse de Jane (lugarteniente de Ebert en el ejercito de los Zeros) y dejar de escuchar las voces que le guiaban en sus decisiones, consiguió dejar el caballo.
A Cristo lo parió María, otro mesías y otro que se dejaba querer por los alucinógenos, y la música de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros tiene mucho de todo esto, pues bien podrían ser los 12 apóstoles encabezados por este hijo de la Virgen. A sus 33 años cualquier coincidencia con el mito del Cristianismo es pura invención del Marketing de nuestros días.
A pesar de que por aquí no han venido de promoción, en los EE.UU son muy conocidos, pues han puesto su talento al servicio de campañas publicitarias, has salido en programas de altas audiencias y han sido la banda sonora de la película 50/50.
Sus pecados son adulados por los descarriados adeptos que sacan los pies del tiesto, y por una gran mayoría, lo que les han llevado a ser defenestrados por la curia indie de su país, pues este libertinaje, bandera de esta banda, emparentada en tantas cosas con Arcade Fire, gusta mucho a los dueños de los sueños, y no así, a los de las etiquetas.
Cálidos y espirituales, estos músicos bohemios, viven y viajan en un autobús por las carreteras del Norte de América, predicando a los cuatro vientos el misterio del Santo Hedonismo: paz, alegría, y mucha felicidad.
La intro fue grabada por su madre y el que aparece es su padre con él en brazos.
viernes, 16 de septiembre de 2011
DIRTY BEACHES. Montreal. Canadá.
Canadá, cómo te quiero! para ser sinceros Alex Zhang Hungtai nació en Taiwan, pero se mudó a Montreal, que sabía que allí el aire lleva unas partículas musicales que al contacto con ellas, afloran asombrosas notas por el cuello de la camisa de todo artista musical. Creo que allí ya vienen niños con un elepé debajo del brazo y otros los traen en formato emepetrés. ¡Canadá eres lo más!
Ciertamente este proyecto es algo que se sale de las dichosas etiquetas y códigos de barbas. Va más allá de un estilo concreto. De momento Badlans, zoo music 2011 es el único trabajo que le conocemos y más de uno se afeitaría hasta los pelillos del culo por no escucharlo dos veces.
La oscuridad brilla como el Sol en un mediodía de verano por debajo de Despeñaperros. Su comienzo, Speedway King, suena a desesperado metal opresivo. Horses corren en un loop pegadizo y vibrante perseguidor de sueños imposibles, Seet 17 contenida, progresa y sigue sin dejarte libre. A Hundred Highways en modo loop, de nuevo, es la pantalla donde se proyecta la sucesión de imágenes en blanco y negro que cuenta una historia que tiene pinta de que no va acabar muy bien.
Pero True Blue, balada de créditos finales, donde ya se han acabado las persecuciones, es ese final en el que te pones a repasar con la lengua todos los rincones de tu boca, como si de allí fueras a sacar las fuerzas necesarias para levantarte de la butaca, te acabas de quedar helado con el final.
Como en las grandes películas la historia no termina con el final, porque se te mete en el bolsillo y te hace compañía como las sombras de las farolas que encuentras hasta llegar a casa. Cinemática, oscura y cruda, Dirty Beaches es la bandas sonora que está por llegar.
lunes, 12 de septiembre de 2011
TV ON THE RADIO. Brooklyn. EEUU.
Desde que mis problemas con los sueños tomó forma en este discontinúo boletín virtual, pacientemente he caminado por senderos, subido montañas y nadado en los más agitados mares de la esperanza, siempre con la ilusión de poder decir: Return to TvonR!
Si la subjetividad es la única ley que rige las decisiones del Tribunal de esta Corte, TV on the Radio cuentan con la prerrogativa de su más elevado magistrado. Aquí el juicio lo tienen ganado sin necesidad de sentarse en el banquillo de los acusados, pues mas bien son testigos activos del devenir musical de estos, los comienzos del nuevo siglo.
TvonR son eclecticismo puro, muchas son sus influencias, desde el soul al freejazz, el rock experimental, postrock e incluso la música espiritual negra. Todas esas influencias los convierten en una banda singular, única y particularmente interesante.
El gran mérito estriba en mantener su personalidad por encima de todas esas influencias y continuar reinventándose en cada lanzamiento. Mucha culpa de esto la tienen tanto Tunde como Kyp, los vocalistas que siempre, con las cuerdas afinadas en la trastienda del alma, cargan de intensidad y energía cada canción.
Nine types of ligth (Interscope 2011) conserva la esencia de esta banda de artistas multidisciplinares, Will do es un buen ejemplo de ello. El disco fue producido en Los Angeles, donde la banda reconoce que hay espacios propicios cargados de ambiente bohemio que ayudan en el proceso de la creación, ¿o quizás han perdido algo de la magia de su Brooklyn natal? esa esencia vitalista y underground, leitmotiv de sus anteriores trabajos.
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